Ya estamos anhelando volver a sentir el polvo del Camino. Tendremos que esperar todo un año para rematar la faena con hitos como la cruz de Ferro u O Cebreiro, que ya aguardan para ofrecernos dura batalla. Una mezcla de satisfacción y pena recorre nuestro ánimo mientras contemplamos los paisajes andados durante los últimos diez días. Satisfacción por la misión cumplida, por haber superado los problemas que han endurecido el trayecto: climatológicos y físicos. Ahora podemos decir, sin preocupar a nadie, que inicié la aventura con una contractura en la espalda sobrevenida antes de empezar a caminar y que la terminé con un resfriado que restaba fuerzas. Por cierto, que manía tienen los "nivelungos" con abrir las ventanas por la noche. Raquel también ha superado sus molestias en pies y rodilla. Es una campeona: las últimas etapas terminaba con más fortaleza que al empezarlas. Pena por dejar este mundo, porque es en realidad otro mundo. Por mucho que expliquemos, sólo el qu...