Roscida vallis en latín medieval, Roncesval en francés arcaico. Aquí iniciamos la travesía que nos ha de llevar hasta la tumba del Cid Campeador en la catedral de Burgos si las piernas y las cabezas aguantan. En el mismo lugar donde pereció en batalla contra los vascones el paladín del emperador Carlomagno, defendiendo la retaguardia de su ejército. Del chanson de Roland al poema de mío Cid. Me encantan estas curiosidades históricas, la mayoría sabéis que no lo puedo evitar.
Tras un menú triple b en Pamplona donde corríamos el peligro de emborracharnos con el pacharán casero caído de los cielos por haber congeniado con el amo del restaurante, hemos cogido un autocar hasta Roncesvalles. Aquí el ambiente peregrino se hace notar en cada rincón. El catalán se oye en muchos sitios y también el holandés de los voluntarios hospitalarios del albergue que te obligan a ratos a usar el inglés. Me defiendo aunque no tanto como mi compañero de trabajo Ricard. A tus pies amigo.
Aquí, en este enclave norteño, en este hito santiaguero, hay gente de todas partes con un espíritu y una alegría destacables. Me da a mí que a la que caminen un poco disminuirán y se hará la selección separando peregrinos de domingueros y "selfieros". Algunos chavales que han aterrizado de Francia llevan el sacrificio tatuado en sus rostros... Inquietan un poco la verdad... Pero confiamos en la preparación de los últimos meses.
Tras una visita a los lugares emblemáticos como el lugar elegido por el emperador para enterrar a Roland y sus soldados, acogemos la bendición a los peregrinos en la vieja y recogida iglesia del lugar y damos buena cuenta de una cena con truchas de río... Hemos de coger fuerzas. A dormir pronto y esperar que no nieve tanto mañana como prevee la Aemet toda la semana. Que nervios... 22 kms con nieve equivalen a muchos más.
Ahora sí.
Empezamos de verdad. Buen camino!
Tras un menú triple b en Pamplona donde corríamos el peligro de emborracharnos con el pacharán casero caído de los cielos por haber congeniado con el amo del restaurante, hemos cogido un autocar hasta Roncesvalles. Aquí el ambiente peregrino se hace notar en cada rincón. El catalán se oye en muchos sitios y también el holandés de los voluntarios hospitalarios del albergue que te obligan a ratos a usar el inglés. Me defiendo aunque no tanto como mi compañero de trabajo Ricard. A tus pies amigo.
Aquí, en este enclave norteño, en este hito santiaguero, hay gente de todas partes con un espíritu y una alegría destacables. Me da a mí que a la que caminen un poco disminuirán y se hará la selección separando peregrinos de domingueros y "selfieros". Algunos chavales que han aterrizado de Francia llevan el sacrificio tatuado en sus rostros... Inquietan un poco la verdad... Pero confiamos en la preparación de los últimos meses.
Tras una visita a los lugares emblemáticos como el lugar elegido por el emperador para enterrar a Roland y sus soldados, acogemos la bendición a los peregrinos en la vieja y recogida iglesia del lugar y damos buena cuenta de una cena con truchas de río... Hemos de coger fuerzas. A dormir pronto y esperar que no nieve tanto mañana como prevee la Aemet toda la semana. Que nervios... 22 kms con nieve equivalen a muchos más.
Ahora sí.
Empezamos de verdad. Buen camino!
E.

¡Buen camino! ¡Ánimos!
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